3° FESTIVAL CULTURAL Y LITERARIO DE CHIMÍ 

La tercera versión del Festival Cultural y Literario de Chimí se realizó desde el 3 hasta el 5 de junio de 2016, con algunas novedades que permitieron el crecimiento y trascendencia del evento en la Subregión de Loba. El evento fue organizado por la Fundación Libro Abierto en alianza con la Alcaldía Municipal de San Martín de Loba, la Institución Educativa Técnico Pesquera Leonidas Ortiz Alvear y el Ministerio de Cultura –Programa Nacional de Concertación Cultural-.

La comunidad educativa invitada como participante en los diferentes encuentros y concursos tuvo integrada por los estudiantes que se forman en las instituciones educativas de Chimí, San Martín de Loba, Playitas, Pueblo Nuevo-Cerro de Julio, Los Cerritos, La Chapetona, Juana Sánchez, Barranco de Loba y Chimichagua. En esta oportunidad, el evento organizó las Categorías y Concursos siguientes: Categoría Primaria: Pintura, Reinado Ecológico y Canto; Categoría Bachillerato: Pintura, Poesía, Cuento y Decimeros; Categoría Abierta: Canción Inédita Vallenato y Piqueria en Tambora.

En la parte académica, se realizó el Taller “Las huertas caseras en los hogares” por el agrónomo Virgilio Ramos Barraza; la Conferencia “Cómo aprende el cerebro en un contexto de pobreza” por el comunicador social y coach Carlos Monnery Caiaffa; el Conversatorio “El liderazgo juvenil” por las periodistas juveniles Thalía Milagros Audiveth Ángel y Yara Isabel Paredes Meriño, de la Escuela de Periodismo Juvenil de la Fundación Libro Abierto; y, el Conversatorio “La composición vallenata” por el cantautor Franklin Moya.

Las agrupaciones que se presentaron en el evento fueron el Grupo de Tambora Renacer Cultural de El Peñón, folclor invitado; la Danza de la Siembra por la Institución Educativa Técnica Pesquera Leonidas Ortiz Alvear; el cuentero costumbrista Reinaldo Ruiz; y, el Grupo Vallenato de Franklin Moya.

Jurado: Wilberto Echeverría Moncada, Saray Elisa Herrera Beleño, Franklin Moya Ariza
y Luzmila Marulanda Rosado

El jurado que eligió a los ganadores tuvo integrado por el compositor vallenato Franklin Moya Ariza (Cañaverales, La Guajira), el pintor Wilberto Echeverría Moncada (Barranquilla), la periodista juvenil Saray Elisa Herrera Beleño (Santa Marta) y la escritora y poetisa Luzmila Marulanda Rosado (Fonseca, La Guajira).

CUADRO DE HONOR 2016

CATEGORÍA PRIMARIA
CONCURSO DE PINTURA
PRIMERO: Luz Zaidis Vidales Jiménez. Institución Educativa Técnica Agropecuaria y Minera de San Martín de Loba –INETAM-.
SEGUNDO: Evelyn Dayana Anaya Miranda. Institución Educativa Técnica Comercial de San Martín de Loba –INETEC-.

REINADO ECOLÓGICO
PRIMERO: Ivanna Alexandra Mora Centeno. Institución Educativa Técnica Comercial de San Martín de Loba –INETEC-.
SEGUNDO: Naileth Lerma. Institución Educativa Técnica Agropecuaria Julio R. Faciolince – Barranco de Loba.

CONCURSO DE CANTO
PRIMERO: Lía Marie Moscote Jiménez. Institución Educativa Técnica Agropecuaria Julio R. Faciolince – Barranco de Loba.
SEGUNDO: Enmanuel Esmeral Ramos. Institución Educativa Técnica Pesquera Leonidas Ortiz Alvear – Chimí.

CATEGORÍA BACHILLERATO
CONCURSO DE POESÍA
PRIMERO: Javier Eduardo Salas Pacheco. Poesía: Orgullo de un campesino.
Institución Educativa Técnica Agropecuaria Julio R. Faciolince – Barranco de Loba.
SEGUNDO: Luis Ángel Hernández Centeno. Poesía: La vida.
Institución Educativa Técnica Agropecuaria y Minera de San Martín de Loba –INETAM-.

CONCURSO DE CUENTO
Primero: Yelkaris Yulieth Barreto Villazón. Cuento: Ama, perdona y florece.
Institución Educativa Juana Sánchez.
SEGUNDO: Yaider Cortez Mejía. Cuento: El joven agricultor.
Institución Educativa de Playitas.

CONCURSO DE DECIMEROS
PRIMERO: Saray Sofía Ardila Larios. Obra decimal: ¡Labra, labra campesino!
Institución Educativa Técnica Agropecuaria Julio R. Faciolince – Barranco de Loba.
SEGUNDO: Aldemar José Rangel Beleño. Obra decimal: Aprendo de la agricultura. Institución Educativa Técnica Pesquera Leonidas Ortiz Alvear (Chimí).

CONCURSO DE PINTURA
PRIMERO: Andry Lorena Cerpa León. Institución Educativa Técnica Agropecuaria y Minera de San Martín de Loba –INETAM-.
SEGUNDO: Ana Isabel Veloth Camargo. Institución Educativa Técnica Pesquera Leonidas Ortiz Alvear – Chimí.

CATEGORÍA ABIERTA
CONCURSO DE CANCIÓN INÉDITA VALLENATO
PRIMERO: Luis Armando Laserna Moreno. Paseo: Me tiene loco – Barranco de Loba.
SEGUNDO: Enmanuel Zapata Acuña. Paseo: Por unas amigas – Chimí.

CONCURSO DE PIQUERIA EN TAMBORA
PRIMERO: Waldiris Martínez Arroyo. Chimí.
SEGUNDO: Jesús Aníbal Noguera Martínez. Pueblo Nuevo-Cerro de Julio.

TEMÁTICA: LA AGRICULTURA

La temática del festival fue “la agricultura”, razón por la cual el lema escogido reza: “Labrando como el campesino cosechamos vida”; y se homenajearon los tres agricultores más viejos del corregimiento siendo los señores José Ángel Zapata Beleño, José Inés Herrera Herrera y Francisco Javier Sampayo Crespo.

Sobre la historia de la agricultura, se referencia que el poblamiento de América está enmarcado dentro del cuadro general de la ciencia geológica en la Era Arcaica o Azoica, hace millones de años. En efecto, los estudios arqueológicos y prehistóricos confirman que Colombia está situada dentro de lo que se denomina Área Intermedia.

La etapa más antigua en Colombia y América ha sido llamada Lítica o Paleoindígena, período comprendido entre el año 10.000 y el 7.000 a.C.; esta etapa para estudiarla el material propicio es la piedra. Luego sigue la etapa Arcaica o Mesoindio, que es el período de adaptación del hombre a las circunstancias geográficas y climáticas; en cuanto a Colombia este periodo se extiende hasta el año 1.000 a.C.

En la etapa Arcaica aparece una nueva forma de trabajo con la piedra, que es el pulimiento, el cual resultaba del frotamiento de dos rocas entre sí. La aparición de la agricultura o domesticación de plantas, se inicia en Colombia y América en la etapa Formativa, que parte desde el año 1.000 a.C. y perdura hasta el momento de la Conquista.

La vida sedentaria comienza en Colombia sin la agricultura -al contrario de lo que ocurrió en casi todos los pueblos del mundo-, debido a esa prodigalidad del medio. Con la yuca se inició la domesticación de las plantas en Colombia y con este acontecimiento se pasa a la siguiente etapa cultural que es la Formativa caracterizada principalmente por el desarrollo de la agricultura. Esta actividad poco a poco despertó interés en el hombre, hasta lograr que caza y pesca pasaran a ser actividades secundarias. Luego la yuca como alimento importante perdió interés en los nativos cuando descubren las cualidades del maíz.

Las tres grandes culturas en el mundo de acuerdo a la elección de un alimento base lo representan el trigo, el arroz y el maíz. La alimentación de toda la población autóctona de América se basaba en los alimentos de maíz, yuca y papa. En sus leyendas, Diego López establece que al maíz le concedían la gracia de ser la materia prima en la creación del hombre; los Huastecos lo llamaban “To-Nacayo”, que quiere decir “nuestra carne”. Y Linneo lo registra con el nombre “mahis”, que significa “causa de la vida”. Pero a pesar de las preferencias nativas el dominio colonial del pasado obligó al consumo del trigo traído de Europa.

La historiografía narra que desde tiempos inmemoriales la agricultura se había desarrollado a través de los cultivos de yuca, maíz, bore, algodón y otros productos en las llamadas terrazas agrícolas. Para estas labores los indios utilizaban técnicas de limpieza de la tierra a base de fuego controlado e instrumentos como el palo cavador y la azada de madera o piedra.

Las herramientas básicas de la agricultura riberana siguen siendo el palo cavador o espeque, el machete, el hacha y con elementos complementarios como la pala. Pero la tecnología que se ha desarrollado en el campo a través de los siglos desde época precolombina, con la implementación de elementos de avance para una agricultura moderna, se ha visto afectada con la utilización de abono químico, herbicidas e insecticidas.

Los españoles introdujeron instrumentos de trabajo más duraderos que los autóctonos, sencillamente porque eran de hierro: El machete (primero era sable), el hacha, el cuchillo y el gancho. Por ejemplo, el palo cavador se convirtió en pala cavador con la adición de la punta metálica y al mismo tiempo algunas prácticas que se le añadieron a las costumbres laborales locales.

La costumbre alimenticia nativa fue alterada con la importación del plátano asiático, la caña, el arroz, los cítricos y otros productos, que se adaptaron mediante cultivos en las islas Canarias y República Dominicana y luego pasaron a las tierras del Caribe colombiano.

San Martin de Loba como cualquier población de la región Caribe, se ha identificado como un municipio agropecuario con énfasis en monocultivos, razón por la cual durante mucho tiempo ha sido reconocido con el gentilicio anecdótico: “Lobano come yuca”, por ser uno de los máximos productores de este tubérculo de calidad culinaria en la subregión. Igualmente, la yuca fue uno de los productos agrícolas más afectados cuando surgió la minería como actividad económica; el campesino que se dedicaba a la agricultura, se transformó totalmente dejando su explotación tradicional para probar suerte en algo que desconocía.

La explotación de las minas sin técnicas de conservación y planeación, llevó a los cultivadores a transformar la tierra en socavones, cambiando su machete y hacha por el cavador, pala y pica, dejando a un lado el oficio de sus ancestros que no los enriquecía, pero le suministraba estabilidad. Cabe anotar que ese campesino aborigen con poca preparación académica para la explotación agrícola, aplicaba conocimientos, experiencias y sabiduría, con rendimientos asombrosos por áreas, dentro del promedio nacional en la productividad de dichos productos. Además, cultivaba otros productos comestibles en asocio con el cultivo principal, como segundo renglón; en el mismo lote donde sembraba el tradicional maíz criollo, también cultivaba yuca, al igual que el rendimiento del cultivo principal, para este segundo cultivo aplicaba rendimientos acordes con el promedio de la producción nacional. Igualmente, realizaba cultivos terciarios en el mismo lote como pepino, patilla, frijol, ahuyama, ñame y otros.

Hay que resaltar que los productores de tubérculos como la yuca, aprendieron las técnicas de conservación para sostener la calidad culinaria, esta estrategia de conservación deja un vacío en caso de retomar nuevamente la explotación y comercialización de yuca fresca.

HOMENAJEADOS

NICOLÁS MIRANDA RAMOS. Docente nacido en Cartagena el 8 de noviembre de 1945, en el hogar formado por Nicolás Miranda Vargas y Nidia Ramos Liñán. Estudió la primaria en la Escuela Salesiana y la Escuela Olaya Herrera, la secundaria en la Universidad Libre de Cartagena y se graduó como Licenciado en Ciencias Naturales en la Universidad del Magdalena. Inició como docente laborando en el área de Ciencias Naturales en la Universidad Libre y el Politécnico de Bolívar, en Cartagena; luego, en 1989, fue nombrado como docente por la Secretaría de Educación Departamental de Bolívar en el recién creado Colegio Leonidas Ortiz Alvear de Chimí, siendo acogido por la hospitalidad del pueblo, lo que permitió que laborara en la aludida entidad durante 24 años.

Homenajeados: Nicolás Miranda Ramos, José Inés Herrera Herrera y Francisco Javier Sampayo Crespo

FRANCISCO JAVIER SAMPAYO CRESPO. Agricultor nacido el 30 de marzo de 1951, en el hogar formado por Daniel Sampayo Argüelles e Iberia Crespo López. Nativo de El Banco, Magdalena, criado en la vereda Plan Bonito, jurisdicción del corregimiento de Chimí. Cuenta que las primeras letras se las enseñó la docente Gilma Veloth y luego estudió en La Boca de Chimí hasta segundo de primaria, siendo su profesora María Adelaida Salas Jiménez. Nació pobre de recursos económicos y posiblemente así terminará los días de su existencia sobre este planeta lleno de dificultades, pero eso no fue óbice para sacar adelante a su hogar integrado por Dorilse Rodríguez Montenegro y sus cuatro hijos: Francisco Javier, Nubia Esther, Irma y Abimael, y a través de la agricultura alternando con la pesca, le ha suministrado todo lo necesario para su hogar. ‘Chico’ Sampayo asegura que aprendió las técnicas y los conocimientos sobre la agricultura de los campesinos que se dedicaban en Chimí a este arte como José Ángel Zapata, Benigno Rodríguez, José Ángel Rocha, Abiliardo Rueda, Miguel Ardila, Manuel Terraza y Luis Sampayo Crespo. Y ha desempeñado el oficio de agricultor en los sectores de La Chana, La Frontera, La Esperanza, Pueblo Nuevo y Plan Bonito.

JOSÉ INÉS HERRERA HERRERA. Agricultor nacido en un hogar campesino integrado por Moisés Herrera Cervantes y Adriana Sandoval Herrera, el 22 de septiembre de 1945, en el corregimiento de Chimí. El protagonista de esta biografía considera que ha sido fructífera su vida porque su arte hace parte de la herencia que le dejó su padre como aprendizaje; desde los 12 años de edad aprendió a cultivar y desde entonces ha ejercido el trabajo de la agricultura en los sectores de La Peña, El Rincón, La Esperanza y Plan Bonito. La agricultura la aprendió de los viejos dedicados a este trabajo como Etanislao Martínez, Paublino León, Delfín Carrascal, Miguel Lerma, Luis Serrano, Juan Arrieta y otros que han luchado para sacar adelante su familia a través del trabajo en el campo. Casado con Badía de Jesús Moreno Ardila, tiene un hogar conformado por cuatro hijos: Esneider, Leyder, Emerson y Yelixa.

JOSÉ ÁNGEL ZAPATA BELEÑO. Agricultor nacido el 9 de noviembre de 1927, en el municipio de Sucre (Sucre), en el hogar formado por Eulalio Zapata y María Josefa Beleño Beltrán, nativos de Sucre (Sucre) y Palomino (Bolívar), respectivamente. Después de ser abandonado por su padre se desplazó a Chimí, residenciándose en la casa de Etanislao Martínez hasta que construyó una casa de bahareque y palma para su querida madre. “Por medio de la agricultura he sacado a mi familia adelante, por ejemplo, a mi mamá que sufrió mucho para levantarnos a nosotros; por eso nunca le faltó nada a mi mamá y a mis hermanas. Ella nos enseñó a trabajar y a no quitarle nada a nadie, al contrario, siempre nos inculcó un espíritu solidario, con los amigos y compañeros de trabajo”, señala este campesino que ha luchado toda una vida ejerciendo el arte de la agricultura en los sectores de La Peña, Puerto Sabana, El Abejorro, Pueblo Nuevo y Plan Bonito. Fue un trashumante de los fértiles campos lobanos, de finca en finca, ejerciendo como labrador trabajo que consiste en hacer estacas y estantes. Aprendió a hacer de todo en el campo, alternando este oficio con la pesca inducido por su amigo Benigno Rodríguez.

POESÍA: ORGULLO DE UN CAMPESINO

¡Campesino, tienes que sembrar!
tus ásperas manos encallecidas están
pero la astucia y humildad
te envuelven en tu entorno familiar.

Con sólo ver crecer la cosecha
tu cuerpo se llena de gozo,
y cuando está recolectada
te sientes muy orgulloso.

Al escuchar los pájaros trinar
con sus hermosas melodías en la aurora
con alegría en tu alma
el trabajo vuelve a empezar.

¡Tú orgullo campesino,
acariciar el campo!
es la vida tuya…
de todo tu encanto.

Al atardecer tu labor culmina
y tú, campesino, has de descansar,
porque sabes que vendrá otro día
en que la tierra debes acariciar.

Javier Eduardo Salas Pacheco
3° Festival Cultural y Literario de Chimí, 2016
Primer Puesto – Concurso de Poesía

DÉCIMA: ¡LABRA, LABRA CAMPESINO!

Les digo en esta ocasión
mi nombre es Saray Sofía,
lo digo con alegría
INEBA es mi institución.
Les canto a continuación
noveno grado cursando
y en décimas trabajando
pa’ apoyar la agricultura,
es parte de esta cultura
y la estamos resaltando.

Hablemos de agricultura
eso el cultivar la tierra,
y el campesino se aferra
a su tradición y cultura.
Cultivar es una hermosura,
se trabaja con sudor
bajo un sol sofocador
arando muy bien el suelo,
cosechar es su consuelo,
se trabaja con vigor.

El campesino es pujante,
trabaja sin descansar
para poder alcanzar
los frutos gratificantes.
Entre los más importantes:
yuca, plátano y maíz,
de Loba región feliz,
mango, aguacate y guayaba,
en esta tierra abundaba,
productos de mi país.

La agricultura ha bajado
y también la economía,
porque hoy la minería
con los campos ha acabado.
Cultivos ha erradicado,
la tierra se está quejando
sismos está originando,
Dios se siente entristecido,
su creación ha destruido,
un mal estamos causando.

La tierra tú labrarás
dijo Dios al primer hombre,
campesino es el nombre
de quien plantas sembrará.
De su fruto comerá
trabajando con atino,
cultivar es su destino,
regresa de la ciudad
que no es tu felicidad:
¡Labra, labra, campesino!

Saray Sofía Ardila Larios
3° Festival Cultural y Literario de Chimí, 2016
Primer Puesto – Concurso de Decimeros

CUENTO: AMA, PERDONA Y FLORECE

Érase una vez en un pueblo llamado Macondo vivía la familia Rodríguez, una prole humilde que era muy rica gracias a la agricultura; esta familia estaba conformada por Carmen, José y su hijo William. Ellos vivían muy felices cultivando frutos y alimentos, a pesar de que era un hogar humilde convivían en un ambiente donde reinaban los valores morales. Su hijo, William, estudiaba gracias a los recursos económicos que ganaba su padre.

Una noche inesperada cuando las pocas personas que habitaban el pequeño poblado, dormían tranquilamente, aparecieron unas personas armadas disparando sin control, todos al oír el escándalo se asomaron por las ventanas y vieron cómo estos hombres extraños acababan con sus cosas y su felicidad. Ellos airados les exigían a los habitantes que se marcharan de allí y todos asustados cogieron sus pocas pertenencias partiendo sin rumbo fijo; en ese tumulto estaba la familia Rodríguez, que sin saber a dónde ir, con sus almas destrozadas, salieron de Macondo obligados para desplazarse a otro lugar más seguro.

José se moría de la tristeza y rabia por lo que les habían hecho sin ninguna razón, era injusto tanto esfuerzo que hicieron los habitantes de esa aldea para producir sus recursos, y de pronto de la noche a la mañana, llegaron unos sujetos con el corazón oscuro acabando con su felicidad y sustento.

José, Carmen y William caminaron por un largo rato hasta que llegaron a un caserío; se alegraron porque tenían mucha hambre, pero no llevaban dinero, solo un pequeño morral con algunos artículos que pudieron recoger antes de salir corriendo de su territorio. Cuando estaban entrando al pueblo, los habitantes se lo quedaban mirando, los desplazados sin vergüenza corrían a las puertas de las casas a pedir, aunque sea agua, pero inmediatamente les cerraban las puertas. Una buena mujer fue la que llamó a los desplazados, los invitó a su casa y les dio de comer. José le contó todo lo sucedido, y una mujer llamada María prometió que iba hablar con el alcalde del municipio para que los ayudara porque verdaderamente necesitaban ayuda.

Al día siguiente, María, José, Carmen y William salieron a reunirse con el alcalde, quien le dolió mucho la situación que pasaba esta familia. El alcalde hizo mucho por ellos, les regaló una casa y les ayudó económicamente. José obtuvo una parcela donde pudo hacer lo que más le gustaba, que era cultivar la tierra; Carmen consiguió trabajo en un restaurante y William fue aceptado en la escuela.

William creció y se convirtió en un destacado médico por el empeño de salir adelante, ahora la familia Rodríguez tenía más de lo que perdió, gracias a la ayuda que le brindaron personas generosas ya que fueron un apoyo muy grande para ellos.

Recuerden que todas las personas pueden triunfar no importando su estrato ni su condición económica, todo queda a nuestra disposición y mentalidad, y sobretodo no olviden que “querer es poder”.

Yelkaris Yulieth Barreto Villazón
3° Festival Cultural y Literario de Chimí
Primer Puesto – Concurso de Cuento

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