“CHEMA” MARTÍNEZ EL JUGLAR DE LOS JUGLARES DEL ACORDEÓN

“CHEMA” MARTÍNEZ EL JUGLAR DE LOS JUGLARES DEL ACORDEÓN

Hijo de Antonio Martínez y Natividad Argote y hermano de madre de Luis Enrique Martínez, “El Pollo Vallenato”, a quien siempre le llamó Enrique, ha quedado en la memoria de nuestro folclor como el juglar de los juglares del acordeón de la música vallenata.

“Chema” aprendió a tocar el acordeón a los 12 años al lado de Luis Enrique Martínez, quien ofició de maestro. Su vida como profesional de este instrumento la inicio un año después, en unas fiestas de Corralejas que se celebraron en San Ángel, Magdalena, y desde esas festividades en adelante no dejó de tocar el acordeón, del que no se desprendió en vida.

José María Argote o “Chema” Martínez, su nombre artístico (febrero 29 de 1.935, Hatico, Guajira-18 de febrero de 2.017, Barranquilla).

Al poco tiempo de su lanzamiento como profesional, por tres años consecutivos, con un maraquero, ya que los cajeros y guacharaqueros, que por sus escases no hacían parte integral y regular del acordeonero, y tampoco se los exigían, acompañó a Alejandro Durán en una correría por las poblaciones y haciendas de la ribera del río Magdalena, entre otras, La Bomba, Yucal, Punta Piedra, Bálsamo, Moler, donde nació Abel Antonio Villa y Sitio Nuevo. Por ese entonces, cuando la tarifa que cobraban era de un peso por tema, una de las responsabilidades de “Chema”, además, de recordarle, por razones obvias, de que no alargara tanto los temas, y de tocar de vez en cuando el acordeón y las maracas, su mayor responsabilidad se centraba en contabilizar las canciones que tocaban, de 80 a 200, las que, en un cuaderno apuntaba con rayitas. Y al finalizar los toques todo se resumía en sumarlas, para luego multiplicarlas por la tarifa con antelación acordada. Así de simple era como, por ese entonces, estos juglares de la oralidad de nuestro folclor arreglaban las cuentas con sus clientes, los que, sin reparo alguno, de inmediato se las cancelaban. Era una especie de versión de “vaca pasada, vaca paga”, que era de uso común entre los ganaderos analfabetas, de por lo menos, de esta región del caribe.

Otra de las correrías famosas de “Chema” Martínez la hizo con Camilo Namén, correrías que se iniciaron en 1.969 y terminaron en el 2.001, año en que la Farc perpetró el homicidio de Consuelo Araujo. Con Camilo se presentaron en Bogotá, Medellín, Armenia, Pereira, Valledupar, Sincelejo, Sahagún, El Banco, Chimichagua, Maicao y Riohacha, entre otras ciudades y poblaciones. Con Camilo normalmente viajaban en su carro, y sin ningún interés económico de su parte. Pero eso sí, les hacía contactos y les conseguía contratos. Estos viajes Camilo los aprovechaba para versear, vender rifas de camionetas y joyas y para comprar mercancías para un almacén que tenía en Algarrobo. Las rifas de Camilo Namén fueron famosas, en especial cuando con 10 clientes rifaba una camioneta último modelo.

“Chema” se casó en Granada, Magdalena, año 1.956, con Doña María Domitila Acuña Díaz (El Banco, julio 8 de 1.947-Barranquilla, febrero 26 de 1.994), desde donde parten hacia El Copey, Cesar, su residencia transitoria hasta el año 1.986, año en que, por insistencia de su esposa, por un lado, y por el otro, porque la situación económica de la región, castigada por la debacle económica que empezó azotar el cultivo del algodón, por ese época una fuente de ingresos importantísima para la subsistencia del gremio de acordeoneros de la región, lo terminan de convencer, de que la capital del Atlántico, en donde vivió hasta el día de su muerte, podría ser la mejor opción a tomar.

Descarga aquí el artículo completo (Chema).

ABEL ANTONIO VILLA

ABEL ANTONIO VILLA

Abel Antonio Villa inició en el arte musical a los 9 años. Se le ha reconocido como el “Padre del Acordeón” por que decía ser el primer acordeonero que llevó este instrumento a la grabación comercial. En 1943 lo hizo en acetato y en 1944 en pasta sintética con el Sello Odeón. Sin embargo ya sabemos que el prmero en grabar fue Pacho Rada con la Cumbia “La Sabrosita” y el Boton de Oro Es un músico que ha hecho gala y se enorgullece de su color, el mismo se denomina “El Negro” Abel Antonio.

Al contar su experiencia musical reconoció como sus más importantes contendores a Emiliano Zuleta Baquero, Francisco Rada Batista, (quien fue su maestro que le eseno a tocar el acordeon) Luis Enrique Martínez, Juancho Polo Valencia y Alejandro Durán.

(Tenerife, Magdalena; 1 de octubre de 1924 – Barranquilla, 10 de junio de 2006) fue un acordonero y compositor de la música vallenata.

En 1943, Villa fue dado por muerto y velado de cuerpo ausente durante cinco noches, cuando apareció tras andar de juerga por pueblos de la región, anécdota que dio origen a su icónica composición La muerte de Abel Antonio A raíz de esa experiencia, Abel Antonio Villa se vistió de blanco toda su vida en conmemoración de sus cinco noches de velorio. El 10 de junio de 2006 falleció en Barranquilla, a causa de una insuficiencia renal que lo obligaba a practicarse constantemente hemodiálisis.3 Villa fue el compositor de «La muerte de Abel Antonio», «El Higuerón», entre otras.

FRANCISCO RADA BATISTA «Pacho Rada»

FRANCISCO RADA BATISTA «Pacho Rada»

Nació en la finca Los Veranillos, cerca de Plato (Magdalena), el 11 de mayo de 1907, en el hogar formado por Alberto Rada Ballesta, otro gran juglar de la música de acordeón, hoy conocida como Música Vallenata, y María Gregoria Batista Villarreal..

Las circunstancias en que se levantó, signadas por la pobreza y la falta de oportunidades, hicieron que creciera alejado de las aulas escolares. Analfabeta, sólo aprendió a escribir su nombre cuando tenía 80 años y el INEM de Cartagena le concedió el título de Bachiller Honoris Causa. Aunque convivió con varias mujeres, mantuvo su hogar con Manuela Oviedo, su esposa, hasta la muerte de ésta.

Tuvo 11 hijos, uno de ellos es el Rey Vallenato Alberto Rada. A la edad de 4 años, y a escondidas, Pacho Rada aprendió a tocar el acordeón, tomándolos sin permiso de cuanto músico amigo llegaba a su casa, que era de parranda y jolgorio, especialmente en el mes de noviembre, con motivo de las Fiestas de San Martín de Loba. Me contó Pacho Rada que en una ocasión, en una parranda, mientras la gente almorzaba, él agarró un acordeón y comenzó a tocar “La Chencha”, en tan buena forma, que lo dejaron seguir amenizando la fiesta y desde entonces no paró de hacerlo, tocando el acordeón casi hasta el día de su muerte.

Enseno a tocar el acordeón a Abel Antonio Villa y A Juancho Polo Valencia, El más entusiasta seguidor que tuvo en sus inicios fue su papá y él tuvo como ídolo en esos primeros años a su tío Manuel Rada. Pero el acordeón ni las muchas canciones exitosas que le grabaron le dieron a Pacho Rada para vivir cómodamente. Sus últimos años los vivió en las afueras de Santa Marta en calidad de iniciador del barrio de invasión La Paz, rodeado de nietos, bisnietos y sobrinos anhelantes de robarle los secretos de su acordeón.

Mayormente, a lo largo de su vida, derivó su sustento y el de los suyos de sus oficios como agricultor, chalán, domador de bestias, ponedor de bálsamos y corralero. En una palabra, Pacho Rada fue un humilde hombre de monte.

Sus canciones y su habilidad como acordeonero lo pusieron en el camino de la fama desde el año 1930, cuando hizo su primera grabación en la casa Curro de Cartagena, lo que si no lo hizo rico le dejaba cada día nuevos amigos y admiradores. Tambien grabo en la emisora La voz de la Patria, en el programa que realizaba Camacho y Cano donde grabo la Cumbia “La Sabrosita” y la del Boton de Oro. Vista asi las cosas, Pacho fue el primer juglar en grabar música Vallenata y no el maestro Abel Antonio Villa, como erróneamente se ha pensado.

Muchos reconocimientos y condecoración recibió este gran juglar vallenato, especialmente en los últimos años, tal como la exaltación como Rey Vallenato Vitalicio, al ser el Padre viviente de la Dinastía de los Rada, reconocimiento efectuado por el Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar en el año de 1999.

La Fundación nacional Festival de Interpretes de la Música Vallenata “Indio Tairona” realizo su primer festival en Octubre de 1999, en honor al maestro Pacho Rada Nunca había competido en Festivales, hasta que se animó en el año de 1998 a ir al Festival Cuna de Acordeones de Villanueva, donde se quedó con el premio al Mejor Veterano.

En gira artística sólo salió a Venezuela, pero logró llevar su música y su acordeón a diversos escenarios en distintas ciudades de Colombia. Sus canciones más conocidas son: “La lira plateña”, “Cipote luto” y “El botón de oro”, entre otras, y se le reconoció como el Rey del Son, especialmente por “El tigre de la montaña”, nombre con el cual se realiza un festival en El Difícil (Magdalena) en honor a su memoria. Es autor del son “Abraham con la botella”, infaltable pieza en el repertorio de los concursantes de los Festivales Vallenatos.

Pacho Rada, aun bajo sus pesados largos años, nunca pudo bajarse de los escenarios artísticos y su inspiración se mantuvo siempre activa. En 1998 protagonizó la película de largo metraje “El acordeón del diablo”, una producción alemana que cuenta la historia de Francisco el Hombre, con quien siempre fue confundido Pacho Rada, imaginario alimentado por sus propios hijos, llegando uno de ellos a escribir un libro sobre este tema. Murió el 16 de julio de 2003. Su sepelio, en Santa Marta, fue uno de los actos más multitudinarios que haya visto esta ciudad.

3° FESTIVAL VALLENATO INDIO TAIRONA RINDE HOMENAJE A NÁFER DURÁN

3° FESTIVAL VALLENATO INDIO TAIRONA RINDE HOMENAJE A NÁFER DURÁN

En medio de todos los triunfos y reconocimientos que ha obtenido el maestro Náfer Santiago Durán Díaz, a lo largo de su carrera como cantautor de música de acordeón, recibe este año el grato y sincero homenaje en el 3° Festival Vallenato Indio Tairona, que ha de realizarse los días 12, 13 y 14 de octubre de la presente anualidad, en la ciudad de Santa Marta.

Para él este reconocimiento, lo hace sentirse agradecido y feliz de que en una de las regiones donde la inspiración tiene su nido, se le tenga en cuenta y valoren el trabajo que ha venido realizando desde hace más de 78 años. En la vida de Durán Díaz, las canciones juegan de local porque se estacionan en la primera fila de su memoria y por eso no duda en indicar que nació para tocar acordeón.

Náfer Santiago Durán Díaz, considerado el “rey del tono menor”, recibirá su reconocimiento en esta versión.

LEGADO MUSICAL

La vida del “rey del tono menor” empezó a escribirse el 26 de diciembre de 1932, cuando nació en El Paso, Cesar, en el hogar formado por Náfer Donato Durán Mojica y Juana Francisca Díaz Villarreal, siendo el menor de la dinastía Durán, quien al lado de sus hermanos han escrito las gloriosas páginas del folclor vallenato. Heredó de su familia paterna el talento para la música de acordeón y recogió las experiencias de sus hermanos y tíos, para crear su propio estilo iniciando en este arte desde temprana edad.

Al respecto, ‘Naferito’, como es conocido cariñosamente, señala: “Yo comencé a tocar el acordeón, a la edad de siete años; el acordeón me lo regaló mi papá, era un acordeón que le decíamos de aumento y tenía una sola hilera de pitos, la primera pieza que toque fue aquella que le decimos “La vaca prieta”, más o menos a los once años ya yo tocaba bailes, pero no acompañado de caja y guacharaca sino con bombo, redoblante y maracas, a eso le llamaban ‘colita’. Luego me incliné aún más por este arte porque veía que a Luis Felipe le iba muy bien con las mujeres cuando estaba tocando, entonces un día me dije, yo me voy también a meter a acordeonero a ver si también mujereo como mi hermano”.(1)

Los estudios primarios, que cursó hasta quinto elemental, los alternaba con los oficios de campo en la hacienda Las Cabezas, donde laboraba como aserrador y luego como vaquero; y en sus ratos libres se acercaba al maestro Víctor Julio Silva Camargo, padrino de su hermano Alejo, quien le enseñó las primeras notas del acordeón, igualmente le aconsejaba que lo más importante de tocar acordeón era el estilo que la persona cosechara porque eso lo iba a identificar.

«Yo comencé a tocar el acordeón, a la edad de siete años; el acordeón me lo regaló mi papá, era un acordeón que le decíamos de aumento y tenía una sola hilera de pitos, la primera pieza que toque fue aquella que le decimos «La vaca prieta»».

La popularidad de los hermanos Durán crecía diariamente, ya que amenizaban las parrandas los fines de semana en las diferentes fincas de la mayoría de la familia Gutiérrez de Piñeres. “Entonces El Paso, Chimichagua y sus alrededores, dependían laboralmente de la hacienda Las Cabezas, donde nos relacionábamos con los diferentes músicos. Recuerdo que El Paso era un pueblo tamborero, donde mi mamá se reunía a bailar tambora, pajarito y chandé; igualmente teníamos contacto con nuestro primo de segundo grado Heriberto Pretel Medina, autor de la tambora “La candela viva”, y yo siendo testigo de los cantos de tambora y las cumbiambas con acordeón me fui enamorando del folclor viendo tocar a otros acordeoneros en las fincas”, asegura el maestro Durán Díaz.

Reconoce que fue difícil ser aceptado en los círculos sociales de la élite vallenata en la capital cesarense, y ese logro se dio de manera coincidencial cuando en cierta ocasión acompañó a su patrón, don Germán Gutiérrez de Piñeres. “En aquella ocasión me correspondió acompañar a mi patrón a Valledupar que iba hacer unas diligencias, cuando llegamos a la plaza Alfonso López, entró al Café La Bolsa, donde estaban parrandeando sus amigos Rafael Escalona, Andrés Becerra y otros acompañado de las notas alegres de ‘Colacho’ Mendoza, entonces entró al lugar y me dejó afuera cuidando las maletas; en determinado momento don Germán le dijo a ‘Colacho’: ‘allá afuera tengo cuidando las maletas a Náfer, hermano de Alejo Durán, ese sí le da sopa y seco a usted’. Fue cuando Andrés Becerra en defensa de su amigo le respondió: ‘que venga pa’ que Colacho lo joda’; así empecé a ser apreciado y admirado por los círculos sociales de la ciudad de Valledupar”, aseveró Naferito.(2)

Creció al lado de sus hermanos tocando acordeón, y cuenta que su hermana Sabina lo hacía bien pero dejó a un lado sus inclinaciones artísticas porque cada vez que Alejo veía que cogía el instrumento le decía que “el acordeón era sólo para hombres”. Enriqueció su estilo tocando en las colitas, interpretando ritmos foráneos como pasillos, fox-trox, vals y otros, acompañados de bombo, redoblante y platillos.

TRIUNFOS EN LOS FESTIVALES REGIONALES

Desde 1970 empezó a prepararse para participar en el Festival de la Leyenda Vallenata, obteniendo el título de Rey Vallenato en la novena versión del aludido evento, en 1976, venciendo en la final a los acordeoneros Alberto ‘Beto’ Muegues, Ramón Vargas y Juancho Polo Valencia. En esta contienda musical lo acompañó en la caja Simón Herrera y en la guacharaca Abel Suárez; interpretando en la final el paseo “El estanquillo”, el merengue “Teresita”, la puya “Déjala vení”, todas de su autoría; y, el son “Altos del Rosario” de su hermano Alejo Durán.

En 1983, se presentó nuevamente al Festival de la Leyenda Vallenata siendo declarado “fuera de concurso” por el jurado integrado por Gabriel García Márquez, Enrique Santos Calderón, Rafael Rivas Posada, Miguel López Gutiérrez y Leandro Díaz Duarte. Este hecho único ocurrió porque el jurado consideró que Náfer Durán no tenía contendor, siendo coronado Rey Vallenato en esta oportunidad Julio Rojas Buendía.

Sobre este hecho ‘Naferito’ referencia: “Esa vez no alcancé mi segunda corona porque Gabo y los demás jurados no quisieron. Eso ya no importa porque quedé metido en la historia como el primer acordeonero que tocó mejor que todos en un Festival de la Leyenda Vallenata. Esa noche después del fallo Gabo me dijo que era un fuera de serie y esa vaina es mucho cuento”.(3)

Ha sido Rey Vallenato en el Festival Cuna de Acordeones de Villanueva, La Guajira, en la Categoría “Primaveras del Ayer”, en los años 2003 y 2007. Igualmente se coronó Rey Vallenato en el Festival Vallenato del Magdalena Medio de Barrancabermeja, en 1987 y en el Rey de Reyes 1992.

En lo referente a su capacidad como acordeonero ha sido considerado por la crítica como uno de los mejores. En cierta ocasión, Consuelo Araujo Noguera, le preguntó a Alejo Durán quién era el mejor entre él y sus hermanos Luis Felipe y Náfer. Y no dudó en decir que su hermano Náfer”.

SUS PRINCIPALES ÉXITOS

Su primera composición fue el merengue “Cuando miro esos ojitos”, tenía 18 años de edad cuando creó los primeros versos que le inspiró la joven Felícita Melo; luego la creatividad musical siguió su curso y hoy son más de un centenar de composiciones entre grabadas e inéditas.

El maestro Náfer Durán reconoce que una de sus composiciones más exitosa es el paseo “Sin ti”, compuesta en tono menor y la que más sobresale en este estilo, ya que los especialistas consideran que el tono menor es el más complicado de interpretar. Esa canción se la hizo a su esposa Rosibel Escorcia Mure, aquella mujer que lo ha acompañado en la crianza de sus hijos Víctor Julio, Denis Esther, Luis, Náfer Santiago, Marelvis, Juan, Armando, Odalis, Jaime, Jader, Delvis Rosa, Elkin Javier y Martha.

“Cada uno busca continuamente su propia mitad” decía Platón, y esa frase se cumplió en la vida de Náfer Durán, quien encontró en Rosibel la media naranja que tuvo buscando por mucho tiempo. Y fue ella precisamente quien le inspiró su canción más representativa, grabada y convertida en éxito mundial por Carlos Vives. Una estrofa narra:

Con mi nota triste vengo a decirle a tu alma
lo que está sintiendo mi sincero corazón
ya no tengo paciencia
ya no tengo calma
solo vivo triste y loco por tu amor (bis).

Sin ti no puedo estar
mi corazón se desespera
no lo dejes sufrir más,
porque le duele y se queja.
Toda la culpa la tienes tú
si lo dejas que se muera (bis)…